1. La presentadora.
Eva González es una chica que, sin conocerla, me cae bien. Porque es espontánea, alegre y transmite simpatía. Por desgracia, la sofisticación no es una de sus cualidades. La chica es más de campo que las amapolas. Hoy mismo le he visto rascarse el cuello mientras entrevistaba a un concursante, sentada en un sofá. A pesar de que está muy buena y la visten muy bien, me transmite la sensación de que se desenvuelve en un programa de "alta cocina" y "cocineros sofisticados" tan bien como un elefante en una cacharrería. Su intento de disimular su acento suena tan horrible y forzado que me provoca grima cada vez que lo oigo: habla con acento de tu tierra, o habla "castellano estándar", pero no me pongas a veces unas horribles eses sibilantes al final de palabra, otras veces eses aspiradas y otras veces nada. Me transmite la sensación de falsedad; de que se avergüenza de sus raíces e intenta disimularlas de forma muy torpe, que es lo peor que puede suceder. Propongo la coletilla: "Eres más falso que las eses de Eva González".
Su tono emulando la seriedad cada vez que enuncia "concursantes, os quedan blablabla" suena a villano de opereta porque se ve que la chica derrocha simpatía y le cuesta simular un tono que no es el suyo. No es una actriz y no suena creíble.
Así que, una chica simpática y buenorra, pero basta y sin ninguna clase ni sofisticación, es la peor elección posible para este tipo de programa.
2. El formato reality.
El programa se recrea en circunstancias de la vida personal de los concursantes de un modo tan obvio, burdo y con falta de tacto y de gusto, que me provoca vergüenza ajena. Recuerdo un programa en el que uno de los miembros del jurado le preguntaba directamente a un concursante por la muerte de su padre, le sacaba al pobre infeliz las lágrimas, para a continuación afirmar que "esa historia tuya yo la desconocía". Ahhhh... claro. Es decir, le espetas "yo sé que hoy te has acordado de alguien, y quiero que me lo cuentes", así al azar, ¿no? Y "esa historia tuya yo la desconocía".
Se centran todo lo que pueden en explotar los momentos sentimentaloides, la lágrima fácil, someten a toda la tensión posible a los concursantes para que sean psicológicamente vulnerables y se derrumben, tanto que dudo si estoy viendo Gran Hermano o un programa de cocina. No estoy afirmando que la parte humana de los concursantes no tenga su lugar en un programa que muestra su evolución profesional (y personal, qué duda cabe); estoy criticando que se haga con tamaña falta de profesionalidad, de buen gusto, de sensibilidad. Master Chef es un folletín barato, no una novela que ahonde en la psicología de los personajes. Asaltos directos al llanto fácil, alusiones al compañerismo, traiciones, humillaciones... todo está provocado de una manera tan salvaje y artificial, directa y sin pudor, para apelar a la sensibilidad del público en general, que sonroja por la falta de habilidad a la hora de intentar manipular al espectador inteligente.
3. La finalidad en sí del programa.
Como todos los programas tipo "Operación Triunfo, El número 1, El Candidato, La Voz, etc.", la pretensión de hacernos creer que se puede formar un "Máster Chef", es decir, un cocinero de élite a lo largo de un concurso que dure 3, 6, 9 ó 12 meses, es ridícula e incluso ofensiva para cualquier profesional que se haya formado a lo largo de años y años de esfuerzo y trabajo duro.
¿En qué cabeza cabe que pueda tener éxito una iniciativa así? ¿Para cuándo un programa en el que enseñan a jugar al fútbol a un tío que no ha jugado a nivel profesional en su vida, y tras 9 meses afirman que podría jugar en el Madrid o el Barça? Menudo disparate... Si efectuamos otra analogía, por ejemplo, con la carrera de medicina, todo el mundo se sonrojaría y comprendería el despropósito:
"¡Master Doctor! ¡Aprende con los mejores médicos de España y tras un curso intensivo de 9 meses, estarás en condiciones de montarte tu propio hospital, diagnosticar, medicar e incluso operar a tus pacientes! Tenemos mucha fe en nuestros aprendices de doctores, muestran mucho potencial y están aprendiendo mucho en este concurso..." ¿De verdad alguien se pondría en manos de un médico salido de este concurso? ¿Por qué, entonces, piensa Vd. que sí se puede conseguir un resultado análogo con la carrera profesional de cantante o cocinero?
Sí, sí, sí... todos sabemos que a pesar de que cada año gana un concurso de música un fulano o fulana del que luego nunca se vuelve a saber, algunos de los primeros concursantes de OT triunfan (ay, qué tos más tonta me ha entrado al consultar en Wikipedia la lista de concursantes de la primera edición:
Rosa López (Peñuelas, Granada, 14 de enero de 1981)
David Bisbal (Almería, 5 de junio de 1979)
David Bustamante (San Vicente de la Barquera, Cantabria, 25 de marzo de 1982)
Chenoa (Mar del Plata, Argentina, 25 de junio de 1975)
Manu Tenorio (Sevilla, 1 de abril de 1975)
Verónica Romeo (Elche, Alicante, 18 de julio de 1978)
Nuria Fergó (Nerja, Málaga, 18 de abril de 1979)
Gisela (Barcelona, 1 de enero de 1979)
Naím Thomas (Barcelona, 16 de octubre de 1980)
Juan Camus (Laredo, Cantabria, 2 de marzo de 1973)
Alejandro Parreño (Valencia, 10 de enero de 1978)
Natalia (Sanlúcar de Barrameda, Cádiz, 11 de diciembre de 1982)
Álex Casademunt (Barcelona, 30 de junio de 1981)
Javián Anton (Dos Hermanas, Sevilla, 18 de septiembre de 1974)
Mireia (Vilaseca, Tarragona, 25 de junio de 1982)
Geno Machado (Las Palmas de Gran Canaria, 12 de mayo de 1982)
Pues sí, Bisbal, Bustamente y Chenoa aún venden. Igual que la canción del verano cada año. Esto no prueba más que el hecho de que la gente en general no tiene criterio musical ninguno y compra cualquier cosa que salga por la tele o suene por la radio, independientemente de su calidad.
Del mismo modo, auguro un éxito fulgurante a cualquier restaurante que abran estos fenómenos de la cocina. En un mundo en el que impera una superficialidad salvaje y los restaurantes viven en su mayoría de la publicidad comprada y los contactos (llámense "críticos culinarios y guías Michelin"), ninguno de estos chavales (Y no tan chavales), sin la pasta, los contactos ni los padrinos necesarios, va a triunfar nacional ni internacionalmente, por mucho "diamante en bruto" o "talento innato" que sean.
De nuevo, se juega con el sueño de infelices ignorantes y se vende al público la idea de que "perseguir tu sueño" puede ser un sustituto viable para los años de trabajo duro y la constancia (no, la "constancia" no es trabajar todos los días de un concurso que dura seis meses).
En definitiva, el mensaje subyacente, no explícito, pero que ahí se encuentra, es que ser un "Master Chef" no puede ser tan duro, porque con mucho trabajo en un concurso de televisión, te lo montas en unos meses. Los del jurado deben ser unos gañanes o gilipollas profundos, porque en el fondo ésa es la imagen que me transmiten de la alta cocina: que una maruja que ha cocinado para sus niños toda su vida, puede conseguir el mismo plato que Ferrán Adriá (o como cojones se escriba), con un poquillo de entrenamiento.
Imagínese Vd. que le llaman para enseñar su profesión a gente que en su vida la ha ejercido de forma profesional, sino que le ha dedicado parte del tiempo como diletante, y que quieren vender la idea que después de unos meses bajo su tutela, esas personas estarán al nivel de los más altos profesionales. ¿Aceptaría formar parte de ese engañabobos? Yo, desde luego, no. Degradaría la imagen que la sociedad tiene de un filólogo, puesto que para formar uno se requiere no sólo una sensibilidad especial, sino también muchos años y años de lecturas y duro trabajo. Imposible formar uno en meses. Pero al parecer, con cantante o cocinero, sí se puede. Vaya dos profesiones, oigan... No volveré a pagar 60€ por una entrada o una comida, no me parece que sean cosas que tengan tanto valor, en el fondo.
4. La humillación personal constante.
Tengo que reírme, por no llorar, cada vez que les oigo a los miembros del jurado dirigirse en tono despectivo a los concursantes para hacer observaciones denigrantes de sus platos, su forma de cocinar o incluso su actitud personal en una "prueba", para que los concursantes respondan agachando la cabeza y entonando un sumiso "Sí, Chef".
Me tengo que reír, porque pienso que si no estuvieran en un concurso y no se jugasen esa pasta que se jugarán, muy poca gente consentiría que le hablasen en ese tono. Una hostia como una casa y un mandil en la cara es lo que recibirían alguno de los 3, si osase hablar así a alguien que curra de pinche en un restaurante por una mierda de dinero al mes.
Y qué quieres que te diga, yo lo haría en directo (o en diferido) si me dirigiesen alguna de las impertinencias totalmente gratuitas que les he oído.
PORQUE LA DIGNIDAD TIENE EL PRECIO QUE CADA UNO LE QUIERA PONER. PORQUE PERSEGUIR UN SUEÑO NO SIGNIFICA TENER QUE SOPORTAR MIERDA Y MÁS MIERDA DE FORMA TOTALMENTE INJUSTIFICADA. PORQUE HAY UNA GRAN DIFERENCIA ENTRE REPRENDER Y HUMILLAR, ENTRE ENSEÑAR Y AMAESTRAR, ENTRE UN MAESTRO Y UN TIRANO.
Más de una vez les he oído al jurado decir que "esto es muy duro" y que "tienen que aprender a respetar, blablablá". Pues bien, tengo una lección para estos tres genios, una que deberían haber aprendido hace ya muchos años:
ANTES QUE COCINEROS, PINCHES, FONTANEROS, MECÁNICOS, PROFESORES, MÉDICOS, ABOGADOS, ALBAÑILES, PELUQUEROS, O LO QUE SEA, SOMOS PERSONAS. Y COMO TAL HAY QUE TRATAR A ALGUIEN QUE ESTÁ EN UNA POSICIÓN DE DEPENDENCIA (Y POR TANTO DE INFERIORIDAD) CON RESPECTO A NOSOTROS. ES INTOLERABLE UNA AGRESIÓN A LA DIGNIDAD DE CUALQUIERA, PERO ESPECIALMENTE INDIGNA Y MISERABLE ES AQUELLA CONTRA ALGUIEN QUE NO PUEDE REPLICAR EN CONDICIONES DE IGUALDAD Y PONEROS EN VUESTRO SITIO.
Y sobre todo; el respeto y la admiración no se pueden imponer: se ganan y no responden al miedo ni a la humillación.
En un insignificante programa de cocina, las mismas técnicas del ejército para dirigirse a los "superiores" y ensalzar la "cadena de mando y nada de cuestionar mis órdenes" cobran un tinte más fascistoide aún y deleznable que roza lo intolerable contra la dignidad y no cabe sino preguntarse cómo los concursantes pueden reabajarse tanto con tal de conseguir dinero o fama, y cómo alguien puede observar esto por televisión sin la mínima empatía para colocarse en lugar del interpelado e indignarse con justa furia hacia el abusón de turno. Nadie debería trabajar en ningún restaurante con un jefe que le falte al respeto constantemente como lo hace el jurado. Sí, ya sé que "la cosa está muy mal". Por eso mismo te mereces que se te respete como persona, no que se te humille a cambio de una miseria.
5. La imagen de lo que significa cocinar.
Y aquí voy a hablar del "contrarreloj" constante al que se les somete en las pruebas.
Es delirante que se les dé a los aspirantes tres cuartos de hora para cocinar un plato complejísimo, y que más tarde el jurado le reproche a alguno que "a este plato le falta el ingrediente principal: amor. No lo has hecho con cariño". ¿Pero qué co...? Que lo he oído con mis propias orejas, señores. ¿¿¿Cómo se puede soltar una incoherencia de semejante calibre??? Mire, la buena cocina, como casi todo lo bueno que se hace con las manos en esta vida, requiere tiempo, paciencia y tranquilidad. Así de simple. Si Vd. debe trabajar a contreloj y con presión, en muy raras ocasiones puede surgir nada decente. Seguro que podría hacer con los ojos vendados un huevo frito y en tiempo récord, pero no podría hacer lo mismo con un plato que nunca antes he cocinado. ¿Me está Vd. diciendo que en su cocina real trabajan así? MAL.
COMO DIJO MI PROFESOR DE ALEMÁN (ah, amigos ésa es otra mentalidad): SI VD. TIENE QUE CORRER PARA DAR DE COMER EN SU RESTAURANTE, HAY ALGO QUE ESTÁ HACIENDO MAL: CONTRATE A MÁS PERSONAL O REDUZCA EL NÚMERO DE MESAS. ASÍ DE SIMPLE. COCINAR MÁS RÁPIDAMENTE NO ES LA RESPUESTA CORRECTA AL PROBLEMA, ES UNA CHAPUZA, PORQUE NO SE PUEDE AUMENTAR LA VELOCIDAD Y MANTENER LA CALIDAD. REPITO: CONTRATE PERSONAL, O REDUZCA MESAS.
6. Las gilipolleces del jurado.
Sólo he visto el programa en 3 ocasiones, y nunca completo. Pero es que hoy les he oído a dos miembros del jurado las siguientes críticas sobre el mismo plato:
- Te has complicado demasiado, has querido hacer algo muy complejo y no te ha salido nada.
- ¿A ti te parece que esto es un plato para una final? Es demasiado sencillo.
Ehh... ejem... O sea, que el plato es a la vez demasiado complicado y demasiado sencillo. Como seguro que no faltará algún espontaneo que venga a argumentar que esas dos críticas tienen sentido porque blablabla, ya diré que me da igual si ambas pueden ser complementarias y pasarse por el forro el principio de no contradicción de toda base lógica: EL CONCURSANTE RECIBE UNA LECCIÓN QUE ES ABSOLUTAMENTE ANTI-PEDAGÓGICA Y NO SABE QUÉ PENSAR.
Por cierto, yo no tengo ni las mínima idea de cocina, pero aquí hay alguien que parece que sí sabe y pone de vuelta y media al fulano ese grosero del jurado, que parece que más que masticar, rumia:
http://eladiofernandez.wordpress.com/2013/04/10/master-chef-basura-de-la-peor/
6. El montaje y el formato.
¿Comenzar un plano medio con una persona hablando, cambiar de plano en medio de una frase, reproducir la otra mitad de la frase en fuera campo, montando con alguien a quien ni siquiera va dirigida la frase, y volver al locutor inicial con un plano en el que se le ve de espaldas? ¡SÍ, AMIGOS, ES POSIBLE! Lo he visto en Master Chef (esto, y disparates mucho mayores, como montar un "Establishment shot" cuando los concursantes YA ESTÁN DENTRO).
La realización técnica es lamentable, pero es que por si fuera poco, el programa no es un programa de aspirantes a cocineros: ES UNA ANUNCIO DE DOS HORAS DE DURACIÓN. ELECTRODOMÉSTICOS, SUPERMERCADOS, RESTAURANTES, COCINEROS... Todo se publicita sin pudor y a todas horas, para qué esperar a los anuncios. Resulta cuando menos muy cuestionable esta ética de aprovechar un programa de cocina para hacer propaganda de todos esos productos, cuando el espectador tiene la guardia baja. Y a mí me da mucho asco que "me la intenten colar" de matute.
7. El concepto de "alta cocina".
He dejado para el último punto un factor que es personal. No aguanto todo el revuelo que se monta alrededor de la alta cocina.
Sí, de acuerdo: hace muchos, muchos años, la profesión de cocinero no estaba valorada, no se consideraba "un arte", se equiparaba a la de un trabajador manual, y por fin se ha conseguido valorar el arte cocinar como se merece.
Pero, señores, aparte de que cuando veo la catedral de Colonia, o las Meninas de Velázquez, observo una gran distancia con respecto a unos huevos de-construidos con nitrógeno líquido (de momento, yo pensaba que el arte no me lo podía comer y cagar más tarde, a no ser el de Tàpies)... Adonde quiero ir a parar, es a que todo este rollo de "el mejor cocinero del mundo", "uno de los restaurantes más prestigiosos del mundo", "menú a 1.200€", etc., comienza a llegar al punto de frivolizar de forma temeraria con algo que es una necesidad primaria, la comida. No lo sé porque no los tengo, pero creo que nunca pagaría tres mil euros por ningún plato, habiendo como hay niños muriendo de hambre en el mundo. No es demagogia, es algo instintivo: la comida sirve para sobrevivir en primer lugar. Sí, de acuerdo, también para obtener placer e incluso para dar lecciones éticas con ella. Pero esto último son usos secundarios y accesorios. Todo ese rollo de la deconstrucción y las pichas en vinagre me recuerda demasiado peligrosamente a eso que me decían de pequeño: "Niiiiiiño, con la comida no se juega". Por supuesto que a todos nos gusta comer bien y la comida rica. Pero yo, sinceramente, no me comería a gusto ningún plato por el que sé que han humillado a un chaval en la cocina para que salga bien, ni pagaría miles de euros por ningún menú, cuando puedo comer más que bien en el restaurante de la esquina por 30€, del mismo modo que no me compraría ningún coche de cien mil euros (si me sirve para viajar el mío del mismo modo), ni me compraría un traje ni unos zapatos de millones de pesetas.
Allá cada cual, por supuesto. Para mí, hay cosas mucho más valiosas, que me enriquecen de forma personal y permanente, en las que gastar el dinero, y de las que no me avergüenzo: libros, películas, viajes, cursos y sí, (video)juegos. Me hacen llevar una vida más plena que degutar un "botipurriminí de foie con cebollín del valle del Po todo ello regado con un Bordeaux del 58 y encima hay que reverenciar al magistral creador de tamaña obra de arte y pagar quinientos pavos a tocateja por ello". A mamarla, hombre.
BONUS TRACK:
8. La miserable organización del concurso:
http://missvinagre.com/2013/02/masterchef-o-para-esto-me-depilo-el-bigote/
http://cocinandoespero.blogspot.com.es/2013/02/tongo-masterchef.html



