jueves, 4 de octubre de 2012


Aquí tenéis la respuesta al alucinante prólogo del libro con el engañoso título de "El humor y la risa", coordinado por A. Bernárdez:

PRÓLOGO
Hace un tiempo, en una reunión de amigos alguien comentó que se había convocado un premio de escritura teatral que tenía un requisito: la obra tenía que ser una comedia. Se dijo algo de aquel premio, de las mujeres, y una persona comentó que las mujeres no estamos dotadas, no escribimos, ni nos interesa la comedia. "¿Por qué?" Pregunté yo inocentemente. "¿Por qué? Porque a las mujeres os gusta sufrir, estáis más cómodas con el drama.

1. Fuerte indicio de mentira: si alguien ha comentado que las mujeres estáis más cómodas con el drama y no os interesa la comedia, esa misma persona no ha podido decir que las mujeres no estáis dotadas y no escribís. Probablemente esa persona (llamémosla X) dijo: las mujeres no estáis dotadas para escribir comedia, os va mucho mucho más el drama. Y de ahí nuestra protagonista se victimiza y dice que X ha dicho que las mujeres no están dotadas, ni escriben. Es a todas luces incongruente afirmar que las mujeres: a) no escriben ni están dotadas + b) no les interesa la comedia + c) se sienten más cómodas con el drama (si el drama les cuadra más, será que algún talento tienen). Es muy poco probable que X afirmase las 3 cosas la vez. Esto es seguramente un intento de manipulación, exagerando la opinión del interlocutor y convirtiéndola en desprecio para, a través de la victimización, atraerse la simpatía del lector. Confirmamos que la afirmación de X no ha podido ser “las mujeres no escriben”, ya que ante la pregunta “por qué”, la respuesta habría sido “porque blablabla, por eso no escribís”, y no “estáis más cómodas con el drama”. Así que Asun, nuestra narradora, está engañanado deliberadamente al lector. O, mejor dicho, tratanto de engañar.

2. Modalización del discurso y manipulación emocional con el adverbio “inocentemente”: su pregunta no tiene nada de inocente, ya que Asun (nuestra protagonista) busca una explicación para a continuación intentar rebatirla: como buena feminista que es, ha sentido su orgullo herido con este comentario despectivo hacia su sexo. La trampa ya está tendida desde el comienzo: el interlocutor, es un machista “despectivo”, la narradora, una “inocente” interlocutora.

3. Asun, tras las comillas, se cierra la frase con un punto, así: “¿Por qué?”. Y este “olvido” sucede en varias ocasiones a lo largo del prólogo (no es un lapsus puntual). Esto podría parecer una observación de filólogo puntilloso, pero es muy relevante, ya que lo se está debatiendo es un asunto filológico (mujeres y escritura, género cómico y drama); y alguien que comete unas faltas de ortografía tan flagrantes, sin duda no cuenta entre sus hábitos el de la lectura (o al menos carece de la atención más elemental hacia los textos que lee)... Así, ¿cómo nos va a hablar de literatura alguien que ni siquiera lee, como se evidencia por sus elementales errores ortográficos?


Y si además sois feministas, todavía peor."

4. Aquí se completa la absoluta chorrada de X, y nos queda claro que su comentario no es casual, sino que busca provocar a Asun, de la cual sabe sin duda que es feminista (ignoramos si porque se conocen previamente o porque en esta velada Asun ha hecho gala de su condición feminista y X ha querido echarse unas risas). Una persona medio inteligente podría haberle dicho:

a) ¿por qué la condición feminista agrava esa falta de talento mencionada, cuando mucha de la gran literatura de la historia ha sido escrita por feministas, cuando el resto de mujeres, por falta de oportunidad o talento, callaban? Los hechos le rebaten, señor...

b) ¿Por qué, “todavía peor”, quién ha dicho estar inclinado hacia el drama sea menos digno o no tan bueno como tener talento para la comedia? ¿Pondría Vd. a los autores (o autoras) dramáticos por encima de los cómicos? ¿Puede explicar qué quiere decir con ese “todavía peor”, por favor?

c) ¿Acaso conoce Vd. a todas las mujeres del mundo, para juzgarlas con esa autoridad? ¿Podría citarme 10 autoras de teatro dramático, ya que el género cómico no se nos da tan bien?

Pero no, la reacción de Asun fue mucho más... cómo decirlo... plástica y prosaica, a un tiempo:

Casi me atraganto con la aceituna y la cerveza,

5. Sí, quieras que no, beber cerveza al tiempo que tragas una aceituna no parece lo más inteligente en general, pero especialmente en medio de una discusión y tras preguntar “¿Por qué?”, Asun.

mientras para el resto del mundo no había pasado nada...

6. Quizás el resto del mundo piense que te han dado en los morros y no has sabido hacer otra cosa aparte de atragantarte, querida Asun... Quizás disimulen para no reírse en tu cara, no es que “no haya pasado nada”...

Pero nada contesté...

7. Eres medio lela: más arriba tienes 3 respuesta de manual. Si te lo hubieses currado un poco más, podrías haberle dejado planchado (véase más abajo).

no fuera a ser que se rompiera el marco afable de nuestra más afable conversación.

8. Todos atentos al sesgo cognitivo: no se trata de que Asun se callase porque no tenía ni puta idea de qué responder, o porque es más lenta que el caballo del malo, qué va... Lo hizo voluntariamente, “para no romper el marco afable”... ¿Pero qué marco afable, alma de cántaro, si te acaban de hacer un ataque frontal brutal y han buscado picarte (y lo han conseguido, como tú misma confirmas a continuación)? Además, mucho más importante que la lectura psicológica, es la siguiente: fijaos en cómo Asun está dando por supuesto que no se puede ofrecer una respuesta civilizada, manteniendo el tono civilizado de la conversación, a una opinión discordante con la suya. Eso, o que no es capaz de hacerlo, no es capaz de retener sus impulsos violentos más primitivos y, en su lugar, canalizarlos bajo la forma de observaciones correctas, educadas e inteligentes.

Pero pagué el silencio con remordimiento: esas frases se estigmatizaron en mi memoria y durante muchos meses he arrastrado conmigo esas afirmaciones como si fueran una cadena paradójica y absurda.

9. Ajá... es decir, X ha conseguido su objetivo, que era humillarte y dejarte calladita, pero sobre todo ha conseguido desestabilizarte emocionalmente y probar que, efectivamente, no sé si el resto de las mujeres, pero tú como feminista, estás especialmente inclinada al drama, cuando riendo ante una afirmación tan estúpida como la de X, habrías destruido ipso facto (el movimiento se demuestra andando) sus intenciones, y además habrías exhibido que tienes más sentido del humor que él (aunque este libro pretende demostrar que las mujeres tienen sentido del humor, la crítica era que no escribís comedia, pero bueno: no creo que des para tanto como apreciar la diferencia entre una cosa y otra).

¿Quién decía tal cosa?

10. Mr. X. Si tú no sabes el nombre, no te lo voy a decir yo, que estoy leyendo tu testimonio...

¿Por qué no he podido desprenderme de esta frase, como una de tantas simplezas que se escuchan durante un día?

11. Porque eres tonta, lerda, lentita de reflejos, ignorante en conocimientos... Como quieras llamarlo, y además frágil emocionalmente y te le das una importancia exagerada a la aceptación y la apreciación social: no has asumido con entereza y como una adulta el quedar en ridículo delante de un grupo de personas que te conocen.

12. Aprende a distinguir entre “oír” y “escuchar”.

13. Y atentos a “una de tantas simplezas”. Dará que hablar más adelante. Pero sobre todo fijémonos en cómo ha calificado de “simpleza” algo gratuitamente, sin antes rebatirlo lógicamente o con pruebas tangibles.

No lo sé,

14. Échale un vistazo otra vez al punto 11, más arriba, Asun.

pero se me marcó como el tatuaje de un bolero; debe ser que como ya no quedan marineros de los que enamorarse, ahora nos da por ponernos a pensar en frases absurdas que la gente va lanzando por ahí, así como inocentemente, sin querer...

15. Falacia patética, más concretamente de victimización. Nadie ha afirmado eso, pero se presenta a sí misma (y a la mujer, por extensión) como presa de una situación en la que un bolero la discrimina. “El pensamiento, en la pobre, sólo se da como consecuencia de tener ocio...”

16. Atentos de nuevo al “frases absurdas”, porque Asun está a 4 líneas de escribir una ella misma. Fijaos de nuevo en que califica la opinión de X de absurda, pero no nos ofrece ningún argumento para apoyar esta afirmación. Es absurda porque ella lo dice... pero, y esto es importante, Asun nos cuenta a nosotros que la frase es absurda, pero no tuvo la honestidad intelectual, si así lo pensaba, de decírselo a su interlocutor: si era algo tan absurdo, una simpleza tan evidente, todo el mundo presente debería haber compartido y secundado la observación de Asun relativa a la estolidez de su interlocutor, ¿no es así...? Dicho en román paladino, Asun: NI SIQUIERA TUVISTE LO QUE HAY QUE TENER PARA DECIRLE “CON TODO EL RESPETO, ESO ES ABSURDO”. Además de mentirosa, cobarde.

17. “como inocentemente”: véase el artículo de Lázaro Carreter en “El dardo en la palabra”, sobre el “como” con valor aproximativo, acompañando adjetivos o adverbios, y qué tipo de personas lo emplean (véase “lenguaje starlette”).

frases que se quedan pegadas a la memoria hasta que consigues entender.

18. ¿Entender qué? ¿Por qué X quería darte cera, por qué logró humillarte, por qué ese hombre percibía que las mujeres no tenéis talento para el drama...? Entonces deberías centrar tu estudio en por qué algunos hombres perciben que las mujeres no tienen sentido del humor, no en demostrar que las mujeres sí lo tenéis.

Entender por qué en aquel momento no tuve ganas de discutir, por qué me callé, por qué no saqué la espada dialéctica y los puñales de la ironía para destrozar a tan simple contrincante

19. Ah... resuelto el enigma de 18. Bien, pues de nuevo la respuesta a tus preguntas, las puedes encontrar en 11.

20. Tan simple contrincante: te doy a contar un secreto, Asun: menospreciar a un rival que te ha vencido, es menospreciarte aún más a ti en tu derrota. Si alguien “tan simple” te ha metido un “¡Zas, en toda la boca!” y no has sido capaz de replicar nada, ¿qué nos dice eso de ti? ¡Exacto! ¡Que eres más gilipollas aún que él! Para la próxima vez, haz como Julio César y presenta a tu rival como “temible”, aunque no lo sea tanto: esto magnificará tu victoria o empequeñecerá tu derrota. Pero no al revés, subnormalita...

21. “Espada dialéctica, puñales de la ironía, destrozar”... ¡JA, JA, JA, JA, JA! De nuevo, inclinación al drama y no a la comedia, pero sobre todo, ansias pobres de venganza y campo léxico inapropiado para reflejar serenidad y madurez en una disputa verbal. Además, si las escritorias feministas afirman que el campo de la sangre les pertenece por derecho propio, el campo bélico nos pertenece a los hombres por derecho propio. “A fregar...”.

22. Espada dialéctica, de acuerdo. ¿Quieres un ejemplo de cómo lo podrías haber hecho? Pues podrías haber emulado al Cyrano de Rostand, diciendo: "¿No estamos dotadas para el humor? Y sin embargo,  señor, habría muchas más cosas que decir, por ejemplo desde un punto de vista doméstico, lo bien que fregamos y cocinamos; marital, lo bien que practicamos el noble arte de la felatio, si acaso no dominamos otra; metafísico, el carácter dubitativo del clero por lo que a nuestra alma concierne; dialéctico, la intrínseca pobreza de nuestro léxico, paupérrimo entre míseros...". Y luego podrías haber tirado de Quevedo y su humillación a Pacheco, añadiendo: “Y si bien repara en ello vuesa merced, cierto es que no gozamos las féminas del sentido que llaman del humor, puesto que he requerido de un varón para humillarlo en mi respuesta... De no ser superior el varón a la mujer, no os habría humillado yo a vos con uno. ¿Y sin embargo, parodiar al parodiador no me hace metaparodiadora y por tanto, más versada en estas artes?”.

Toma nota, Asun: esto es lo que se conoce en el argot de internet como EPIC WIN. Y no la chorrada de juntar a unas amigas y escribir un libro para demostrar tu tesis ad hoc.

¿O no era tan simple? ¿Qué le hacía aparentar estar tan lleno de razón?

23. La ignorancia del soberbio, o la prepotencia del ignorante, como lo quieras ver. Pero “lo mejor” es que se quedó con la supuesta razón y se fue henchido de orgullo, porque tú no fuiste capaz de desmontar su soberbia, y mira que era fácil. Asúmelo, Asun.

¿Por qué era evidente que las mujeres no tenemos sentido del humor?

24. No era evidente, estúpida. Parecía evidente para él. Si no eres capaz de distinguir una cosa de la otra, no me extraña que no fueras capaz de construir un argumento simple para rebatirle.

Afortunadamente la vida, que casi siempre es generosa, me permitió mudar la incomodidad en conocimiento.

25. Hablando de “simplezas” y “frases absurdas” (véase 13 & 16), y te descuelgas al poco con una tú misma, Asun: ¿la vida, casi siempre es generosa? Podría decir que es un tópico absurdo, pero ni siquiera te llevas el atenuante del tópico: que la vida es muy perra es un tópico, decir que es generosa es una estupidez como un piano, una frase gratuita que no se puede confirmar ni desmentir empíricamente. Es una muestra más de tu estulticia, al llenarte la boca criticando algo que luego tú misma haces.

26. “Me permitió mudar la incomodad en conocimiento”. (“Incomodidad” significa “humillación” para Asun) Es gracioso, porque de esta frase se deduce implícitamente que cuando se sentía incómoda no tenía los conocimientos: es decir, que no tenía ni puta idea de si las mujeres tenían talento para la comedia o no, pero simplemente “era absurdo”. Y también es gracioso que dirija un libro, no para investigar la cuestión y dilucidar si es verdadero o falso que las mujeres tienen talento para la comedia, sino para confirmar “cueste lo que cueste” que así es: es decir, su camino hacia el conocimiento no iba de la investigación a las conclusiones, sino de las conclusiones, a buscar pruebas que las apoyasen y descartar las que invalidasen tu teoría: que “ellas sí que valen”. Eso se llama “razonamiento ad hoc” y es de una soberbia intelectual y de una deshonestidad metodológica, gravísimas. Pero que encima se haga gala de ello en el propio prólogo, revela una imbecilidad suprema.

Esta oportunidad ha llegado a mí al tener el privilegio de coordinar todos estos trabajos de compañeras que han querido indagar en el humor y la risa.

27. Es decir, que el resto de compañeras tampoco tenían ni puta idea previamente del tema, y están ahí en un libro editado por la SGAE y lo que fue el preámbulo al Ministerio de igualdad.

28. Que un libro sea proyectado, financiado y editado bajo el claro motivo de la venganza (declarado desde el prólogo), o la revancha dialéctica contra un borracho retrasado y prepotente, y además con dinero público, es simplemente surrealista y quiero pensar que sólo puede pasar en países de pandereta como el nuestro. Con la de gente que tiene un montón de estudios interesantes que divulgar, y no consigue editorial ni financiación, que cuatro payasas feministas animadas por una payasa mayor, hayan editado “esto”, sólo se puede calificar de “vergonzoso”.

29. Que además, el título del libro sea “El humor y la risa”, vuelve a ser intelectualmente deshonesto, ya que el libro no versa sobre ello, sino sobre “Demostraciones de por qué las mujeres tienen sentido del humor: Venganza feminista IX: el regreso en el congreso”. Resulta más lamentable aún, cuando uno recuerda que ni siquiera era esto lo que se ponía en cuestión, sino que el género de la comedia no era uno en el que las mujeres trabajasen con talento. Y una cosa no tiene nada que ver con la otra.

30. Sólo una última pregunta, Asun: ¿Por qué no hay ningún autor varón en el libro? ¿Es que un hombre no puede, por su condición de poseer genitales masculinos, demostrar o investigar con la misma validez que una mujer, sobre comedia y sexo femenino? No hay más preguntas, Señoría.

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